El Rigor de la Justicia
Dado lo avanzado del mes de Diciembre y en vista de la buena voluntad que nos mueve en estas fechas próximas a la navidad, (que nunca entenderé), he decidido realizar un abono por valor de 119 Euritos de nada al Ayuntamiento de Bilbao y más aún sabiendo que éste utiliza el cobro de las multas de tráfico para obras sociales, ¡Qué coño! , que para eso soy de Portu.
Espero que no se mosqueen en dicha entidad, lo cuento sin ninguna acritud. Lo curioso del caso, como siempre, es que la Administración siempre tiene razón y este caso no será la excepción que confirme la regla. Mal estacionado, lo estaba, mea culpa, no obstante, dentro del vehículo se encontraba mi madre que muy amablemente le explicó al agente que me encontraba en la farmacia de enfrente. El tiempo que pude tardar osciló entre 2 y 3 minutos, porque visto que me estaban multando salí de la farmacia sin lo que iba a buscar.
Respuesta del agente a mi explicación “las cosas se hacen bien o no se hacen”. Evidentemente caballero, espero que en el cumplimiento de su deber sea usted siempre tan severo y se multe sus propias infracciones de tráfico, porque no creerá usted que yo me trague que su perfección no le permite cometer pequeñas faltas de tráfico.
Para muestra un dedal, o dos, recientemente he leído en la prensa que unos periodistas desempeñando un trabajo de inspección pillan al automóvil del Director General de Tráfico, sobrepasando los límites de velocidad establecidos, por no hablar del vehículo que transporta al Alcalde de Madrid. Y es que nunca me cansaré de repetirlo ¿Quién controla al controlador?
martes, diciembre 11, 2007
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