Aita ven en Metro
Señor…, que olvidado tengo este blog. Lo cierto es que me atropellan los acontecimientos y no veo el momento de poder continuar escribiendo.
Lean ustedes lo que ocurrió cuando me desplazaba del trabajo a casa en el “metro”, porque tenemos metro en Bilbao, por si algún despistado aun no se ha enterado. Pues bien, mientras escuchaba canciones de “Adamo” en mp3, al tiempo que me asombraba por lo curioso y gracioso de los disfraces que portaban las personas que se dirigían al centro de la ciudad con el fin de disfrutar de una noche de carnavales, me percato de que por los pies de un buen señor aparece un fluido amarillento que a todas luces tenia todo los síntomas de ser orina. Efectivamente, la incontinencia del caballero dio al traste con la vergüenza y el pobre hombre alivió sus necesidades como mejor pudo.
Lo sorprendente del caso, porque hasta ese momento no lo había tenido en cuenta, es que estamos presumiendo de portar el “metro” más moderno de Europa y sin embargo ni en sus vagones ni en sus estaciones existe un servicio público donde poder discutir con el señor “Roca”.
No es intención de un servidor hablar mal de éste servicio, del cual estoy orgulloso, aunque si me deja perplejo la situación.
Dicho lo cual, ya saben ustedes ,al “Metro” en Bilbo se ha de subir en perfecto estado de desagüe, vamos, con las cisternas bien vacías, de lo contrario en cualquier momento nos veremos en la misma situación relatada.
Lean ustedes lo que ocurrió cuando me desplazaba del trabajo a casa en el “metro”, porque tenemos metro en Bilbao, por si algún despistado aun no se ha enterado. Pues bien, mientras escuchaba canciones de “Adamo” en mp3, al tiempo que me asombraba por lo curioso y gracioso de los disfraces que portaban las personas que se dirigían al centro de la ciudad con el fin de disfrutar de una noche de carnavales, me percato de que por los pies de un buen señor aparece un fluido amarillento que a todas luces tenia todo los síntomas de ser orina. Efectivamente, la incontinencia del caballero dio al traste con la vergüenza y el pobre hombre alivió sus necesidades como mejor pudo.
Lo sorprendente del caso, porque hasta ese momento no lo había tenido en cuenta, es que estamos presumiendo de portar el “metro” más moderno de Europa y sin embargo ni en sus vagones ni en sus estaciones existe un servicio público donde poder discutir con el señor “Roca”.
No es intención de un servidor hablar mal de éste servicio, del cual estoy orgulloso, aunque si me deja perplejo la situación.
Dicho lo cual, ya saben ustedes ,al “Metro” en Bilbo se ha de subir en perfecto estado de desagüe, vamos, con las cisternas bien vacías, de lo contrario en cualquier momento nos veremos en la misma situación relatada.
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