RÉQUIEM POR EL PUEBLO HAITIANO
Me causa verdadera tristeza que tras retomar este blog, después de seis largos meses, tenga que hacerlo hablando de una tragedia, en este caso, la acontecida al pueblo Haitiano.
Pero aún me duele más, las declaraciones de ciertos personajes ante desdichas de semejante magnitud. Me estoy refiriendo, obviamente, a las palabras pronunciadas por el televangelista Pat Robertson: “Haití está “maldito” por llegar a “un pacto con el demonio” durante su historia. Un vocero del predicador, conocido por sus posiciones conservadoras en lo social, dijo que esas declaraciones se referían a los rituales de vudú realizados antes de una rebelión de esclavos contra los colonizadores franceses en 1791. Haití fue la primera nación negra independiente en el mundo, al liberarse de Francia en 1804.
No doy crédito. Pero claro, ante la gran repercusión que sus palabras han tenido… donde dije digo, digo Diego y asunto arreglado. De ahí las declaraciones posteriores de su portavoz Chris Roslan, quién se apresuró a aclarar que Robertson no quiso decir que el terremoto del martes fuera una expresión de la furia de Dios. Agregó que el grupo benéfico del pastor, Operación Bendición, enviará millones de dólares en medicamentos y trabajadores de asistencia al país caribeño.
Vivir para ver.
Y claro…, como en este país tampoco queremos ser menos, ahí quedan las declaraciones efectuadas por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla: "existen males mayores" que los que están sufriendo "los pobres" en Haití, como "nuestra pobre situación espiritual".
Tócate los bemoles, y se habrá quedado tan feliz el muchacho. No obstante el prelado donostiarra denuncia que “ese titular «está extraído con fórceps» aseguró que en su respuesta explicó que «el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna». Y que en ese contexto usó la expresión mencionada refiriéndose «a otro tipo de mal, al pecado de quienes vivimos en los países ricos y somos cómplices de una opulencia insolidaria hacia los pobres».
Munilla recuerda también que en esa entrevista realizó una llamada a la solidaridad con el pueblo haitiano y señaló que Cáritas Gipuzkoa había enviado 100.000 euros de ayuda al país caribeño.
Pues miren ustedes, si Dios les ha prometido la felicidad eterna, ya me quedo más tranquilo. Pero eso díganselo ustedes a los familiares de los fallecidos que seguro lo comprenderán.
Aquí lo dejo, juzguen ustedes mismos.
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