
LA CUESTA DE ENERO
“Esta noche es nochebuena y mañana navidad, con esta cesta tan buena que atracón me voy a pegar, ande, ande, ande…” En estas me encontraba, ya bien avanzada la mañana, cuando me percato de que el resto de los mortales, muy preparaditos ellos, me miran con cara de asombro y continúan su camino con una malévola sonrisa en sus labios; pues si que les a sentado a estos chicos mal la cena familiar, pienso para mis adentros, el caso es que al final uno de tantos me mira y me dice “Tío, que estamos a 4 de Enero”.
Graciosillo el nene. Pues bien, como mi cuerpo daba síntomas de cansancio, enfilé el camino de vuelta a casa con el fin de darme una buena ducha y dormir un poco.
Ya en el hogar y como viene siendo costumbre, le echo una miradita a las noticias a través de Internet, y… ¡Ené!, ¡4 de Enero! En plena cuesta del mes. Con razón me costaba tanto llegar a casa.
El año arranca con subidas en el transporte, los peajes, el agua, el gas y la luz. Ahora entiendo lo de Esperanza Aguirre, con estas subidas no hay quien llegue a final de mes. Pero reconozcamos que la señora ha sido humilde y ha pedido ayuda, más delito tienen aquellos que en lugar de pedir se dedicar a recalificar terrenos u aquellos otros que les da por lo del ahorro filatélico. Señor… como esta el País.
Visto lo visto voy a ducharme y a cerrar los ojitos que con un poco de suerte igual me muero hasta el 1 de agosto y resucito entonces para coger vacaciones, mientras tanto, les deseo mucha paciencia para afrontar el nuevo 2007.
Que cosas me pasan…
Escucharé a Serrat para templar los ánimos.
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